El fenómeno ha provocado muertes, apagones masivos y la cancelación de miles de vuelos en más de 20 estados.

Una tormenta invernal de gran intensidad azota a Estados Unidos desde el fin de semana, dejando al menos 30 personas fallecidas, como consecuencia de hipotermia, accidentes de tránsito y otros siniestros derivados de las extremas condiciones climáticas.

Entre las víctimas se reportan siete fallecidos tras un accidente aéreo en el estado de Maine, donde una avioneta se estrelló durante su despegue en medio de una fuerte nevada, según informaron autoridades locales. El siniestro se suma a una serie de emergencias registradas en distintas regiones del país.

El fenómeno también ha provocado apagones masivos, con más de 530.000 hogares sin suministro eléctrico, principalmente en estados del sur como Tennessee, Misisipi y Luisiana, donde el peso del hielo derribó líneas eléctricas y afectó seriamente la infraestructura básica.

Servicios meteorológicos advirtieron que varias de estas zonas no están preparadas para enfrentar eventos invernales de esta magnitud, lo que ha agravado la situación de miles de familias que enfrentan temperaturas extremas sin calefacción, en medio de un intenso frío polar.

La tormenta está asociada a una alteración del vórtice polar, fenómeno que ha generado un desplome histórico de las temperaturas, con sensaciones térmicas de hasta –45 °C en algunas regiones. Actualmente, más de 20 estados y Washington D. C. se mantienen bajo estado de emergencia.

El impacto también se refleja en el transporte aéreo. Aeropuertos clave como los de Nueva York, Filadelfia y Washington operan con fuertes restricciones, tras la cancelación de más de 22.000 vuelos, convirtiendo este episodio en uno de los eventos invernales más severos de las últimas décadas en Estados Unidos.

La magnitud de esta tormenta vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura ante fenómenos climáticos extremos y reaviva el debate sobre la preparación, prevención y adaptación frente a eventos cada vez más frecuentes e intensos, asociados a la variabilidad climática global.