La historia de Eriberto Medina, el primer afroecuatoriano que llegó a la ciudad de Zumbi, quedó profundamente entrelazada con esta tierra que lo acogió como uno de los suyos. Su llegada marcó un hito silencioso pero significativo en la construcción social y cultural del cantón Centinela del Cóndor, donde su vida y su legado permanecen vivos en la memoria colectiva.

Zumbi no solo fue el lugar que lo recibió, sino el espacio donde Eriberto forjó vínculos, compartió su identidad y dejó huellas imborrables a través de su carisma, sencillez y trato cercano. Quienes lo conocieron lo recuerdan como un hombre amable, respetuoso y siempre dispuesto al diálogo, cualidades que le permitieron integrarse plenamente a la comunidad y ganarse el cariño de generaciones.

Hoy, el sitio donde reposan sus restos se ha convertido en un símbolo de recuerdo y respeto, un espacio que evoca su historia y rinde homenaje a su aporte como parte de los pueblos y nacionalidades reconocidos del cantón y de la provincia. Su presencia trasciende el tiempo, no solo en los relatos de quienes compartieron su camino, sino también en la identidad diversa que caracteriza a Zumbi.

Eriberto Medina representa una memoria viva de inclusión, identidad y pertenencia. Su historia continúa contándose como parte fundamental del tejido social de la ciudad, recordándonos que las comunidades se construyen con personas que, como él, llegan, se quedan y dejan un legado de humanidad y respeto que perdura más allá del tiempo.