La declaración reaviva la discusión entre costo de vida y estabilidad empresarial

El ministro de Trabajo, Harold Burbano, agitó el escenario económico y político al asegurar que el incremento al salario básico no superará los USD 20. Calificó como “irresponsable” cualquier pretensión de un aumento mayor, una frase que encendió de inmediato la discusión nacional en pleno proceso de negociación.

La propuesta fue duramente cuestionada por trabajadores y organizaciones sindicales, que consideran insuficiente ese techo frente al costo de vida, la inflación y el encarecimiento de la canasta básica. Para estos sectores, el monto no responde a la realidad económica de miles de familias y deja sin alivio efectivo a quienes dependen del salario mínimo.

En contraste, gremios empresariales respaldaron la postura de Burbano. Argumentan que un alza mayor pondría en riesgo la estabilidad productiva, especialmente en pequeñas y medianas empresas, donde los márgenes operativos son estrechos. Así, el país vuelve a enfrentar un escenario polarizado: trabajadores que exigen un ajuste real y empleadores que alertan sobre impactos en el empleo. El debate salarial se consolida como uno de los puntos más sensibles de la agenda pública.